¿Deberías tomar probióticos? La verdad sobre la microbiota intestinal y los suplementos

Los probióticos se han convertido en un negocio multimillonario y están presentes en cápsulas, yogures, kombucha o kefir. Pero… ¿realmente funcionan? ¿Son tan buenos para la salud intestinal como prometen? En este artículo te cuento qué es la microbiota intestinal, cómo se relaciona con la disbiosis y por qué los probióticos no son la solución mágica que nos venden.


¿Qué es la microbiota intestinal?

La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro intestino: bacterias, virus, hongos, levaduras e incluso algunos parásitos.

Lejos de ser dañinos, la mayoría de estos microbios cumplen funciones esenciales:

  • Ayudan a digerir alimentos que no podemos procesar solos, como la fibra alimentaria.
  • Producen metabolitos beneficiosos, como el butirato.
  • Refuerzan el sistema inmunitario y lo entrenan frente a patógenos.
  • Evitan que microorganismos dañinos colonicen el intestino.

Por eso muchos expertos consideran la microbiota como un “órgano olvidado” que debemos cuidar.


Probióticos y prebióticos: no es lo mismo

  • Probióticos: microorganismos vivos (generalmente bacterias) presentes en suplementos o alimentos fermentados que supuestamente ayudan a repoblar la microbiota.
  • Prebióticos: fibras y compuestos vegetales que sirven de alimento a la microbiota intestinal.

👉 Regla fácil: PRO = microorganismos vivos; PRE = su alimento.


El problema de los probióticos

Aunque la teoría parece prometedora, la realidad es distinta. Los probióticos tienen varios problemas:

1. Un hábitat imposible de replicar

La microbiota vive en condiciones muy específicas:

  • Temperatura de 37 °C
  • Alta humedad
  • Poco oxígeno
  • pH ácido

Fuera de ese ambiente, la mayoría de bacterias no sobreviven. En una cápsula seca y expuesta al oxígeno, muy pocos microorganismos llegan vivos al intestino.

2. Falta de diversidad

El intestino humano puede albergar entre 1.000 y 3.000 especies de bacterias diferentes.
Un probiótico, en el mejor de los casos, incluye 10 o 20 cepas: menos del 2% de nuestra microbiota real.
Eso no solo es insuficiente, sino que puede favorecer un desequilibrio o disbiosis.

3. ¿Llegan donde deben?

Antes de alcanzar el intestino, los probióticos deben sobrevivir a la acidez del estómago y recorrer más de 6 metros de intestino delgado, donde cada zona tiene su propia microbiota. Incluso si llegan vivos, lo harán en cantidades mínimas y solo en lugares concretos.


Fermentados: ¿una mejor alternativa?

Alimentos como el yogur, kéfir, kombucha, chucrut o encurtidos se consideran “probióticos naturales”. Sin embargo, el mismo problema persiste: contienen un número muy limitado de cepas y difícilmente logran repoblar toda la diversidad que necesita el intestino.


¿Entonces por qué se recomiendan los probióticos?

El negocio mundial de los probióticos mueve más de 26.000 millones de euros al año. No solo participan empresas de medicina alternativa: también las grandes farmacéuticas y supermercados. El interés económico explica gran parte de su popularidad.

Además, existe la idea de que tras tomar antibióticos debemos reponer la microbiota con probióticos. Sin embargo, un estudio liderado por Eran Elinav (Cell, 2018) mostró que quienes toman probióticos tras antibióticos tardan más en recuperar su flora intestinal original que quienes no los toman.

👉 Referencia: Elinav et al., Cell, 2018


Conclusión: ¿tomar o no tomar probióticos?

Los probióticos no son la solución mágica para cuidar tu microbiota.

  • Aportan pocas especies.
  • Difícilmente sobreviven al paso por el sistema digestivo.
  • Pueden incluso favorecer desequilibrios intestinales.

En lugar de gastar dinero en suplementos, lo más sensato es enfocarse en:

  • Una alimentación variada y rica en fibras prebióticas.
  • Evitar fármacos innecesarios como antibióticos o antiácidos.
  • Mantener hábitos de vida saludables: descanso, actividad física y contacto con la naturaleza.

👉 Si te interesa saber cómo cuidar tu microbiota intestinal de forma natural, revisa otros artículos del blog de Transbioma.

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